Mi método de psicoterapia y atención psicológica online

En Psiqueactiva se trabaja desde un enfoque psicológico personalizado, adaptando la intervención a las necesidades y circunstancias de cada persona. El método parte de una evaluación individualizada que permite comprender el motivo de consulta y establecer los objetivos del proceso terapéutico.

La intervención se desarrolla de forma estructurada y progresiva, combinando diferentes técnicas y procedimientos psicológicos en función de cada caso. Además, la atención puede realizarse mediante psicología online, facilitando el acceso a la terapia desde cualquier lugar y adaptando las sesiones a las necesidades de cada persona.

Un método de trabajo adaptado a cada persona

En Psiqueactiva, mi forma de trabajar parte de un enfoque psicológico personalizado, adaptado a las necesidades y circunstancias de cada persona. En mis inicios, mi formación se basó en el método cognitivo-conductual y, posteriormente, amplié mi formación hacia un modelo psicodinámico basado en la Psicoterapia Breve.

Este modelo de trabajo permite abordar las dificultades emocionales y conductuales desde una perspectiva integradora, teniendo en cuenta tanto la situación actual como aquellos factores que pueden estar influyendo en la forma de pensar, sentir y actuar.

La intervención se adapta a las características de cada caso y puede desarrollarse mediante atención psicológica online, facilitando el acceso a un proceso terapéutico profesional desde cualquier lugar. El objetivo es establecer un tratamiento ajustado a las necesidades de cada persona, trabajando para conseguir cambios significativos y duraderos.

Estructura de la intervención en cuatro fases diferenciadas

El proceso de intervención psicológica se estructura en cuatro fases diferenciadas. Esta metodología permite realizar una evaluación inicial, establecer los objetivos terapéuticos y adaptar progresivamente la intervención a las necesidades de cada persona, tanto en la atención presencial como en la psicología online.

Entrevista de acogida y evaluación

Consiste en una primera entrevista destinada a conocer a la persona, el motivo de consulta y las circunstancias relacionadas con la situación que está viviendo. Durante esta primera fase se realiza una valoración de diferentes dimensiones de su bienestar físico, mental, emocional y social.

Al finalizar esta primera valoración, se ofrece una orientación sobre la situación y una propuesta terapéutica, además de proporcionar un espacio para resolver las dudas que puedan surgir antes de comenzar el proceso.

Fase de evaluación y psicodiagnóstico

Antes de comenzar la intervención se realiza una evaluación en profundidad de la persona. Para ello pueden utilizarse diferentes escalas clínicas, pruebas y herramientas de evaluación que permiten obtener una visión completa de la situación.

Esta fase permite identificar el motivo de consulta, los conflictos o factores que pueden estar originando y manteniendo la dificultad, así como los recursos y fortalezas de la persona. Con toda esta información se establece una valoración y se diseña una propuesta de intervención psicoterapéutica compartida, con el objetivo de que la persona pueda comprender mejor qué le ocurre y qué necesita para sentirse mejor.

Fase de intervención psicoterapéutica

Una vez realizada la evaluación comienza el proceso de intervención psicoterapéutica, ajustado a las necesidades concretas de cada persona. Durante esta fase se realizan sesiones de seguimiento para analizar la evolución, valorar los logros alcanzados y detectar aquellas áreas en las que puedan existir mayores dificultades.

Los objetivos se van reajustando en función de la evolución del proceso, trabajando para conseguir una mejoría clínica y desarrollar recursos que permitan a la persona afrontar sus dificultades de una manera más adaptativa y gestionar mejor su estado de salud y bienestar.

Fase de estabilización

Una vez alcanzada la estabilización clínica, las sesiones pueden ir espaciándose progresivamente para favorecer la autonomía de la persona en el manejo de sus dificultades y en el cuidado de su bienestar.

El objetivo de esta fase es consolidar los recursos desarrollados durante el proceso terapéutico, reforzar los puntos de apoyo que aportan estabilidad y minimizar el riesgo de posibles recaídas.